Pasando por Capilla: 4 razones por las cuales la Sanidad debería ser gestionada por el Estado


Desde que tengo memoria, recuerdo haber oído siempre un mensaje entre la clase política que no admite discusión, y que se podría decir se ha elevado a la casi categoría de sacrosanta: aquella, según la cual, la descentralización y cesión de competencias redunda siempre en beneficio de los ciudadanos. Ir contra este principio conlleva el riesgo de ser tildado de antisistema, reaccionario y hasta fascista, porque se da por hecho, sin posibilidad de réplica, que una administración cercana al ciudadano es siempre un beneficio para el mismo.



Mi desconfianza entre los gestores de lo público me lleva a plantearme y compartir con los lectores si la ventaja de ese tan cacareado estado descentralizado de las autonomías (o como dice un amigo mío, “autonosuyas”) repercute de verdad en nosotros, o si más bien se trata de una maniobra con la cual una casta de politicuchos han logrado hacer, del no hacer nada en la vida, su modo de vida, valga el juego de palabras, y para ello nos centramos en una competencia como Sanidad, gestionada por las CCAA para ver en qué hemos mejorado en los últimos años desde que esta fue transferida a las mismas

Primero, pongámonos en antecedentes. El Sistema Nacional de Salud en nuestro país fue creado en 1908, cuatro décadas antes que en el Reino Unido, por poner un ejemplo, y logró en poco tiempo hacer extensivos sus servicios al conjunto de los españoles. Para finales de los 80 cubría cualquier intervención que uno precisara para su bienestar, y había logrado posicionarse como uno de los servicios sanitarios más eficientes de todo el mundo. En 2002 el organismo que se ocupaba de su gestión, el INSALUD, fue disuelto, y sus competencias transferidas de forma precipitada a las diez Comunidades Autónomas que aún no las tenían asumidas. El motivo no fue otro que la proximidad del calendario electoral, y es que el gobierno de José María Aznar quería contar con el apoyo de partidos regionalistas como la antigua CIU y el PNV a cambio de este movimiento. Y con ello, comenzó el declive de nuestra Sanidad:

1. Han aumentado los costes

La asunción de esta competencia por parte de las CCAA supuso que se perdiera lo que se da en llamar “economía de escala”. Que un servicio se fragmente y pase a ser gestionado por 17 entidades, la mayoría actuando para grupos de población de menos de dos millones de habitantes supone, como es obvio, que se multipliquen los costes. No sólo se obtienen peores precios en la compra y adquisición de productos y servicios, que se suele hacer por separado al arbitrio de cada Comunidad, sino que se han multiplicado los gastos en equipos de gestión y de tipo administrativo, el de aquellos cargos, muchas veces designados a dedo, cuyo trabajo no es más que el entorpecer el normal desarrollo de la administración.

Si queremos poner cifras a esto, basta pensar que mientras en el año 2002 el gasto en Sanidad fue de 38.563 millones de euros, esta cifra se había elevado en 2010 a 88.288 millones, y que hoy por hoy ya se mueve en la horquilla de los 100.000 millones. Aún con el efecto de la inflación y el envejecimiento de la población, el incremento ha sido desproporcionado y ajeno a cualquier justificación.

2. Se ha quebrado el principio universal de asistencia

Con la antigua cartilla del INSALUD uno tenía asegurada la asistencia en cualquier punto de la geografía española. Con el sistema actual, si por ejemplo usted, residente en Baleares, sufre un percance mientras veranea en Andalucía o la inversa y precisa de asistencia médica, puede enfrentarse a barreras administrativas que le hagan incluso desistir de acudir a un especialista.

En el sistema actual se han creado organismos que funcionan como cajas compactas, sin bases de datos en común que faciliten la identificación de los pacientes. Sin acceso al historial médico es difícil orientar a los mismos y tampoco es posible la expedición de recetas para medicamentos que pueden ser esenciales. Este es un problema al que se han enfrentado en algún momento de su vida cientos de miles de españoles, y aunque hace unos meses se podía haber resuelto con la tramitación de una tarjeta sanitaria para el conjunto de la ciudanía, los partidos nacionalistas y otros como Podemos y el PSOE se opusieron a ello por entender que se producía una “invasión de competencias”, como si fuera el ciudadano el que debe estar al servicio de la misma y no lo opuesto.

3. Da un peor servicio y genera más colas de espera

¿Al menos un mayor coste de la Sanidad y una fragmentación del servicio habrán supuesto una mejora del mismo? Pues tampoco, y es que las listas de espera no han hecho otra cosa que crecer en los últimos años. A pesar del incremento de la inversión el servicio no ha hecho otra cosa que empeorar, y es que el gasto no se ha destinado a pagar a personal médico o en mejorar los equipamientos e instalaciones sino a financiar a personal administrativo. Hoy en día en una comunidad como Cataluña, donde a la mitad de sus políticos les preocupa más el procés que el bienestar de sus ciudadanos, el tiempo medio de espera para una intervención quirúrgica ronda los 180 días.

En el conjunto del país existe más de medio millón de ciudadanos aguardando una llamada para ser operados, una cifra que nunca antes jamás se había visto, y en algunas especialidades como traumatología o digestivo la situación es casi de emergencia.

4. Impone barreras al personal sanitario

Resulta innegable que tenemos una población cada vez más envejecida y enferma, y que por lo tanto precisará de mayores servicios sanitarios. La demanda de profesionales no cuadra con la oferta, y nuestras Universidades y Centros Especializados no son capaces de satisfacer el volumen necesario de trabajadores. Y a pesar de esta necesidad imperiosa de sanitarios, algunos de nuestros políticos establecen barreras de todo tipo para que estos puedan desarrollar su trabajo y atender a los ciudadanos.

Con el pesar de muchos, Baleares se ha convertido en un ejemplo de “no es lo que hay que hacer” en términos sanitarios, de falta de sentido común y de pautas que no se deben seguir, una comunidad en la que la presidenta socialista Armengol junto a sus socios podemitas y ecosoberanistas han logrado que tres de cuatro sanitarios vean peligrar su puesto de trabajo por no contar con un certificado de catalán. De momento, en Ibiza ya carecen de neuropediatras, y el riesgo de que esto pueda extenderse a otros especialidades como cardiología depende de cuánto tiempo estén dispuestos a mantener esta normativa.

La Sanidad, no lo olvidemos, es un servicio esencial, uno de los pilares de nuestro estado de bienestar y aquel en el que más recursos se invierte tras pensiones y prestaciones sociales. Una población dispersa, envejecida y más enferma, con trastornos más complejos que van desde un aumento de alergias hasta una mayor incidencia de ciertos tipos de cáncer requieren de una gestión centralizada, un servicio más eficiente que sea igual para el conjunto de los ciudadanos. La experiencia de estos últimos años nos ha valido para ver hacía donde vamos con la gestión actual del sistema; nuestra memoria y las estadísticas nos permite recordar la brillantez de un servicio que unos pocos tuvieron a mal dilapidar en detrimento de todos para su beneficio personal, pero que aún estamos a tiempo de recuperar.

Autor: Antonio Capilla Vega

Comentarios Facebook
Publicado en Opinión.
Alguna publicidad valiente y la ayuda desinteresada de muchos lectores como tú han hecho posible esta noticia. Conoces nuestra línea editorial, quizás políticamente incorrecta pero comprometida con la identidad balear, la unidad de España y Europa. No es fácil ni es barato sostener un medio de comunicación que beba de estos postulados, siempre contra los más poderosos. Por eso te pedimos que nos ayudes con una aportación, que formes parte de nuestra familia, que ayudes a que sigamos incordiando al Poder. Puedes hacerlo de varias maneras. Y tú ¿Eres balear? infórmate aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.