Los nuevos rebrotes, cómo nos pueden afectar psicológicamente y cómo podemos afrontarlo



En algunas zonas del mundo, y también en alguna región española, se están produciendo rebrotes del coronavirus y esa amenaza es algo que puede afectarnos psicológicamente



20 de julio de 2020

Durante estos duros meses desde que comenzó la pandemia, los psicólogos se han enfrentado a un aumento en la demanda de sus servicios, hasta el punto de que ésta ha llegado a duplicarse. Aunque parece que estamos alcanzando un momento de mayor estabilidad en la progresión de la Covid, y fruto de ello habíamos asistido a un pequeño avance de los problemas de salud mental asociados, lo cierto es que no paran de surgir casos con personas con miedo al contagio, a los rebrotes y a la vuelta a la normalidad. En algunos de ellos se trata incluso de miedos mayores, puesto que ahora los pacientes ven más cercana la posibilidad de contagio al entrar en contacto con otras personas, regresar a sus puestos de trabajo, al reabrir la posibilidad de movilidad entre territorios, o a volver a usar el transporte público. Vamos a ver de dónde venimos, hacia dónde podemos ir y cómo afrontar los posibles problemas psicológicos derivados de ello.

De dónde venimos

Al comenzar el confinamiento, nuestra salud psicológica ya vino condicionada por nuestra circunstancia vital y emocional. Es decir, si llegamos en un momento de una gran estabilidad emocional, seguramente nos viésemos menos afectados inicialmente. Sin embargo, si ya traíamos una mochila emocional no resuelta, habremos observado quizás una mayor vulnerabilidad a los pensamientos y a las emociones negativas, e incluso la aparición de cuadros psicológicos o la intensificación de otros ya presentes.

Hacia dónde podemos ir

Ahora que todos nos hemos visto asaltados por emociones muy intensas durante el tiempo de confinamiento, en muchas ocasiones emociones de tinte negativo, y otras ambivalentes con momentos de tranquilidad o disfrute, y culpabilidad o miedo, a esto se nos suma en el momento actual la incertidumbre por la llegada o no de una vacuna, o los posibles rebrotes; en definitiva, la amenaza continua de tener que dar pasos atrás y regresar a nuestro confinamiento como ya está sucediendo en otros países en los que también creían que tenían la batalla casi ganada.

Como seres humanos, tratamos de buscar la racionalidad, el orden y el control incluso en aquello que escapa de nuestro control, y esta situación ha puesto esto más en evidencia que nunca. Sin embargo, aplicar nuestras energías en tratar de controlar lo incontrolable va minando nuestras fuerzas, puesto que usamos recursos físicos y mentales en ello y esto nos pasa factura con el tiempo, al final nos ocurre como a un corredor de maratón, aunque en este caso es más complicado aún, puesto que sería un corredor de maratón que no conoce la meta ni cuánto tardará en cruzarla. Ante esta situación de posibles rebrotes en la que, lamentablemente, se abre de nuevo el camino a ansiedades o miedos:

  1. Es momento para escucharnos, escuchar a nuestros sentimientos y necesidades, para atenderlos y cuidarnos.
  2. También, es el momento para dejar de intentar controlar algo que es una situación totalmente externa a nosotros, y usar esos recursos en otras cosas más productivas.
  3. Será clave así mismo contar con voces amigas y no perder los contactos sociales a pesar del miedo, puesto que compartir con otros cómo nos encontramos y fomentar esas relaciones sociales son un gran factor de protección para el desarrollo y la progresión de los posibles problemas mentales.
  4. De la misma manera, es importante tener confianza en nosotros mismos y en nuestras habilidades para manejarnos emocionalmente en momentos difíciles. Debemos ser conscientes de que esta situación va a prolongarse y cuantas más herramientas tengamos, con mayor bienestar y salud mental podremos vivirla.
  5. También, que si nos notamos en una situación límite lo mejor es contactar con un psicólogo profesional, por supuesto.
  6. Y, por último, no olvidarnos de que nuestros tiempos son únicos y diferentes a los de los demás; no compararnos y respetar las distintas maneras de pensar, para no temer a los otros. Esto nos ayudará a no alimentar sentimientos de ansiedad, enfado y desconfianza.

Sobre las posibles dificultades para afrontar psicológicamente un rebrote, Aída Rubio, psicóloga sanitaria y coordinadora del equipo de psicólogos de TherapyChat, asegura:

Si notamos que nuestros recursos son insuficientes para lidiar con esta situación, si ya estamos quedamos o nos notamos al límite, es momento de contactar con un psicólogo profesional que nos guíe con pautas personalizadas para nuestras circunstancias.”.

Si sigues estos cinco consejos podrás conocer mejor cuáles pueden ser los pensamientos que te atacan ante un nuevo posible rebrote y estar en mejor disposición de poder reducirlos o, incluso, atajarlos.

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Publicado en Tendencia.
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