La punta del lápiz: Majòrica

Jueves 5 de enero 2017, autor: Jaume Oliver @jaumepelin53

Como muchas navidades, antes en el Teatro Rialto y ahora por mediación de IB3, después de una Nochebuena alegre y una pantagruélica comida de Navidad incorporando nuevos miembros a la familia –los jóvenes van creciendo y traen sus parejas–, sólo quedaba el quedarse traspuesto en el sofá, a la espera de comer un poco de fruta y esperar volver a ver “Majórica”, obra de culto de Xesc Forteza.

Esta vez hay que agradecerle a IB3, que pusiera en antena una versión grabada por TV3, en 1988, y no cometer la tontería y el error de subtitularla al catalán estándar, como ha hecho otras veces.

La fabulosa actriz Mary Santpere con su catalán de toda la vida que tan bien reconocíamos los mallorquines. El gracejo de una Margaluz que tanto podía declinar un texto clásico como pasar por andaluza –por cierto, los que la conocimos en Tagomago siempre consideramos que aparte de una gran actriz era una gran bailarina y también bailaora–. Un Joan Bibiloni, que nadie sobre un escenario ha imitado tan bien el acento del “foraster” que ha aprendido su nueva lengua en la calle. Paquita Bover, que con su forma de hablar hasta podías reconocer de que barrio de Palma había nacido y vivido. Para acabar con la inmensidad como actor de Xesc Forteza, que sin pronunciar palabra y una simple gorra verde de punto, y arremangándose una camiseta sin mangas, no podías dejar de reír. No, no me olvido del guitarrista sordomudo, pero esto es harina de otro costal.

Disfruté una vez más de la obra –no importa si te la sabes de memoria– pero los trajines de Ceferino e Isidoro con la tabla de planchar cruzando el “monpayer” son sencillamente antológicos.

Nada más terminar me fui a la cama, me notaba triste y empecé a divagar sobre cómo  hemos cambiado. Las nuevas generaciones han cambiado tanto su forma de hablar que prácticamente no reconocen la forma de hablar del mallorquín de hace treinta años. Esto ha sido la desgracia de haber pasado por una escuela ideologizada y catalanizada, ¡Cuánta frescura hemos perdido en el lenguaje!, no me puedo imaginar ni queriéndolo, oír a Xesc Forteza o Paquita Bover con otro acento, diciendo:

  • “Au Aineta, Posa’t damunt sa post des planxar i quant estiguis enmig agafa’t a sa canal
  • Sidoro, no hi veig!
  • I com hi has de veure, poma, si vas de cul arrere!

La obra no sería igual, el catalán de Mary Santpere nos caía simpático el catalán de ahora, nos es extraño y lo aborrecemos.

Si eso ha sido en treinta años ¿qué puede pasar en otros treinta?, con la fuerza mediática, cultural y educacional por no hablar de económica de que disponen todos los partidos políticos catalanistas y asociaciones culturales, para con calzador sin prisa pero sin pausa llevarnos hacia un catalán estándar que no reconocemos.

Cada día son más necesarias organizaciones balearistas que poco a poco  y a modo de frenos y contrapesos consigamos ganar terreno a una avasalladora catalanización irrespirable. O en caso contario si alguna compañía de teatro se atreviera a volver a programar dicha obra no reconociéramos ni al Ceferino, Aineta, o Isidoro.

Y cuando eso ocurriera, ya no habría solución para nuestra lengua centenaria.

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Publicado en La punta del lápiz.
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3 Comentarios

  1. Estoy completamente de acuerdo y me uno a defender el idioma nuestro que hablamos aquí en todas sus modalidades de cada pueblo
    Som Balear – Mallorquí I vui xerrar aixi
    Nota escribo en castellano porque este dichoso corrector me putea

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