Esto es lo que hay: Grafitis, grafitis y más grafitis…



Autor: Marc Rigo Suau

En el lenguaje común, el grafiti es el resultado de pintar textos abstractos en las paredes, de manera libre, creativa e ilimitada, con fines de expresión y divulgación, donde su esencia es cambiar y evolucionar, buscando, a la vez, ser un atractivo visual de alto impacto como parte de un movimiento urbano revolucionario y rebelde. Latrinalia es como se le llama al grafiti poco elaborado, grosero y que, por lo general, predomina en baños públicos, paredes de fincas, puertas de garaje, trenes etc…Los grafitis resultan un verdadero problema para las comunidades de vecinos y para todos los ciudadanos en general. Las pintadas reflejadas en las fachadas de fincas, puertas, vagones de tren… se han convertido en la imagen sucia y desastrosa de la mayoría de ciudades españolas.





Palma, paraíso del Mediterráneo, está hecha una verdadera ruina por esta plaga que nos ha invadido y, por desgracia nuestra, nos seguirá invadiendo si desde las instituciones no se pone el remedio adecuado. Estos desalmados no escatiman esfuerzos para dejar la ciudad hecha un verdadero asco, encontrando siempre el momento justo para poder joder al prójimo. No entiendo de leyes, tampoco es mi cometido, y no sé como se puede parar esta vergüenza callejera, pero entiendo de civismo, conciencia, humanidad, ética, educación… y hay que encontrar ya, sin más, una solución a este dichoso problema con el cual estamos viviendo. No podemos seguir más tiempo así. El maestro armero (político de turno) dedicado a esta función que lo arregle, que para esto cobra, y mucho más que la mayoría de ciudadanos que pagamos religiosamente nuestros impuestos y que nos pintan la cara, nunca más bien dicho, con los dichosos grafitis. Sí, sí, sí y mil veces sí, los ciudadanos lo exigimos, basta ya de grafitis, grafitis y más grafitis…Creo que si se crean fuertes medidas disciplinarias contra estos vándalos desaparecerán las pintadas, pero si no hacemos nada por terminar con esta plaga de maleantes que han invadido nuestras calles todo seguirá igual y Palma, una ciudad preciosa donde las haya, parecerá muy pronto un estercolero. La ciudad más bella de Europa bañada por el Mar Mediterráneo no necesita estos sinvergüenzas que la ensucien. O terminamos con el grafiti de una vez por todas o el grafiti terminará con todos nosotros. La solución es clara, solamente hace falta que se aplique bien la ley ¡Esto es lo que hay!

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Publicado en Opinión.
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