Cartas desde el abismo: A Torra le van también las pistolitas


Autor: Erik Encinas
El golpe separatista cada vez se parece más al guión de una serie interminable comparable a la saga de Alfred Hitchcock, pero desgraciadamente tanto el relato como los hechos conforman una realidad paralela dentro de la que afecta a la mayoría de los catalanes. Ahora estamos en la fase, en la que una parte de los separatistas comienzan a ver todo lo que han hecho, pero se niegan a aceptarlo y luchan por expandir una historia ficticia que han intentado trasladar a los demás, porque incluso el gobierno separatista está lleno de perfiles bajos que solo trabajan por la independencia y unos golpistas presos que todavía llaman presos políticos, pese a no serlos. Vamos que un esperpento incuestionable.





Por lo tanto, la situación es ciertamente muy grave, y a su vez interesante, porque hasta hay apariencias que engañan, dado que Puigdemont sigue mandando y ha conseguido su hueco en la historia como golpista fugado que monitoriza a Torra para que cambie incluso a la cúpula de los Mossos d’Esquadra a su antojo para formar de cara al Otoño de 2019 un conflicto armado. Pero no olvidemos que esto no es una película y está pasando en una importante región de España, por lo tanto el daño moral es muy superior al físico, aunque en ambos casos se puede decir con determinación que hay grandes heridas abiertas que costarán años arreglar en Cataluña y no será fácil en ningún escenario político-social y económico solventar los daños astronómicos que ha provocado el procés.

Precisamente, y como también vengo analizando, mientras prospera esta realidad paralela fallida, crece en la realidad global el número de los funcionarios de tipo (médicos, maestros, policías…) no independentistas que se han unido más que nunca para hacer frente al pensamiento único que se intenta imponer en el régimen secesionista de Cataluña. Además, una mayoría de catalanes no comparten de ningún modo una vía beligerante, sin embargo, a Torra cada vez le gustan más las pistolitas, pero ya son muchos los agentes de los Mossos que le dicen alto y claro: “no participaremos en un conflicto armado” y piden soluciones al Gobierno de España, que por ahora vela por su ausencia, aunque sean cada vez más día miles y miles de ciudadanos los que esperan cambios profundos, en los que ni se sancione a funcionarios por ser constitucionalistas ni por hablar libremente en español, una de las lenguas más habladas del mundo.
Sin embargo, todo apunta por fuentes consultadas de primera mano, que el conflicto civil podría estallar en cualquier momento, porque algo se está cociendo en Cataluña para algo mucho peor y que falta por llegar.

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Publicado en Opinión.
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