Pasando por Capilla: El buenismo de la izquierda

Una de las cosas que con mayor vehemencia se le puede reprochar a los movimientos de izquierda que existen en general y en España en particular es su falta de pragmatismo unido a una actuación tan cargada de buenismo y afán de satisfacer a determinados colectivos que acaba por perjudicar al ciudadano común. He ahí que ante su falta de propuestas por la carencia de viviendas, opta por entre justificar y apoyar abiertamente movimientos como el de la okupación, una opción que no afecta mayoritariamente a bancos o inmobiliarias, sino a ciudadanos comunes que en ocasiones tienen a su casa asaltada como su principal fuente de ingresos o peor aún, su única morada. O con la indulgencia respecto a los pequeños hurtos, lo cual ha provocado que surjan ladrones profesionales que entran y salen casi a diario de prisión, sin que aquellos que se han visto afectados tengan mucho que hacer.




Una de las últimas ocurrencias de la extrema izquierda que encarna Podemos y que ha tenido a bien sacar a raíz de la muerte del mantero en Lavapiés es la de la legalización de la venta ambulante cuando no sobrepase una determinada cantidad. Una medida que, como las citadas anteriormente, va encaminada a satisfacer a grupos muy concretos, pero que acabará perjudicando a la mayoría

Por un lado, serán los pequeños empresarios, así como los fabricantes y distribuidores involucrados en esta red comercial los que acabaran viéndose afectados, ya que frente a obligaciones como tener que pagar impuestos por las transacciones realizadas o los empleados contratados así como responder de la garantía de los productos vendidos, los manteros, por razones obvias, eludirán esta responsabilidad, con lo cual y paradójicamente ese “pequeño comercio” que siempre dicen querer proteger acabará pagando las consecuencias de esta medida.

Por otro lado, los consumidores que decidan comprar estos productos adquirirán en la mayoría de casos copias de escasa calidad que no cumplen con los requisitos para ser vendidos, y frente a los daños y taras que estos puedan tener no tienen garantías de lograr cambios ni reintegros.

Y por último, y esto debería ser realmente preocupante para la izquierda, serán los propios manteros los más perjudicados, ya que ahonda más esa situación de desprotección en la cual están colocados y transmite una sensación de impunidad a las mafias que operan detrás y que serían las únicas beneficiadas de esta medida.

Sería deseable que frente a problemas así, que afectan a tan amplias capas de la población, la solución se abordará desde una perspectiva más amplia buscando el bien común. Ni la okupación de viviendas, ni los pequeños hurtos, ni el menudo de drogas, ni la venta ambulante ni ninguno de esos problemas que han estado enquistados por años se resolverán con medidas fáciles. Ni Podemos, ni sus posibles socios de gobierno deben caer en la tentación de acortar en la toma de soluciones a cuestiones tan complejas.

Autor: Antonio Capilla Vega

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Publicado en Opinión.

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