Pasando por Capilla: Sobre los fichajes de independientes


Se le atribuye a Einstein la frase que dice que “la locura es hacer una y otra vez lo mismo esperando resultados diferentes”. Y casi se puede decir que vivíamos instalados en un estado de enajenación generalizado, pues desde que tengo uso de la razón he visto como había cargos públicos que iban pasando de una posición a otra dentro de la política haciendo de la misma una forma de vida, y no una aportación puntual como esta fue en su día concebida.




Acostumbrados a esta dinámica de endogamia, que crea un caldo de cultivo perfecto para la corrupción y el clientelismo, es compresible que la noticia de que el ex Primer Ministro de Francia, Manuel Valls, pueda ser el candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona, o que dos antiguos cargos del PSOE y del PP como Joan Mesquida y José Ramón Bauzà estén dentro de la órbita de la formación naranja para incorporarse en diferentes posiciones de cara a las elecciones de 2019 haya cogido por sorpresa a muchos. En el caso de estas personas han demostrado ser coherentes a sus propios principios, apartándose unos de la esfera pública cuando no han contado con el respaldo suficiente para poner en práctica sus ideas, y otros cuando han visto que la fuerza en que siempre habían militado se ha desfigurado hasta ser irreconocible. Todos ellos han tenido posiciones de relevancia y lo más importante, experiencia fuera de la política, lo que les aporta más perspectiva de cara a encontrar soluciones a problemas comunes.

Las encuestas soplan a favor de Ciudadanos, y podría ser la fuerza más votada en el conjunto de España. Para ello debe presentar listas en la mayoría de municipios del país, algo que en algunas Comunidades como el País Vasco o Navarra puede ser complicado debido a que todavía no goza de una gran implantación. Además, tiene el hándicap de no contar en algunos puntos clave con esas figuras de relevancia mediática y experiencia que pueden captar unos votos capaces de suponer la diferencia entre ganar y perder unas elecciones. La decisión de Ciudadanos de tirar de independientes es un intento de mostrarse como una fuerza renovadora que huye de la endogamia de los partidos tradicionales, pero también es un intento de lograr las alcaldías de ciudades de peso siguiendo la estrategia de hacerse más visible en los medios.

Como en toda acción, habrá gente que acepte estos candidatos externos con reservas. Y ello sumirá a la fuerza en otros retos que hasta ahora no había tenido que plantearse. El principal, intentar no perder a aquellos afiliados que dentro de las bases han estado llevando a cabo trabajos de organización y asistencia a actos en estos meses y que pueden ver como a última hora no se tiene en cuenta su trabajo optando por colocar a otras personas en los puestos que ellos esperaban ocupar. Hay que hacer en este contexto buena la frase de Rivera “no hay que temer al talento, sino a la mediocridad”.

Autor: Antonio Capilla Vega

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Publicado en Opinión.
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