La cepa del poste: El Madrid se congela en Bilbao

Autor: Marc Rigo Suau

No espabilan. Los merengues, a pesar del regalo que obtuvieron por parte del Celta de Vigo en el Nou Camp, se quedaron congelados toda la noche en San Mamés, dejando escapar dos puntos muy valiosos para seguir recortando la distancia que les separa del presunto campeón. Lo malo, evidentemente, la pérdida de los dos puntos; pero peor, incluso, fueron las sensaciones demostradas a la hora de materializar alguna ocasión de las que dispusieron durante todo el partido. La falta de gol resulta verdaderamente inadmisible para un conjunto que hace tres meses estaba catalogado, sin ninguna duda y por todos los expertos en la materia, como el mejor equipo del mundo.




El empate del Barça, al mediodía, no produjo el efecto real que en principio se preveía y el equipo blanco, con su entrenador francés a la cabeza, horas más tarde, hizo el más espantoso de los ridículos. Es decir, si esto no lo remedia alguien y por lo que parece nadie está por la labor, el equipo culé, sin hacer nada del otro jueves, pero con un gran portero que les salva la mayoría de los partidos y un crack, llamado Messi, que las enchufa todas, se paseará por esta Liga igual que se pasean muchas familias, ahora en diciembre, para contemplar el maravilloso colorido de las luces navideñas. El actual campeón de Liga, Copa de Europa, Supercopa de Europa y de España, equipo que, en principio, debía hacerle sombra al Barça, se ha quedado sin luz propia en un santiamén y, ahora, en plena Navidad, discurre por la Liga en la más completa oscuridad. Una luz que nadie, nadie, nadie…, ni el más acérrimo aficionado culé, podía imaginar que se apagara en tan breve espacio de tiempo.

En verano, Florentino, Zidane, Butragueño, el utillero y hasta los que venden las entradas en las taquillas, cogieron vacaciones y, ahora, así les va el percal. Los Morata, James, Mariano, Pepe y Danilo ya son historia pasada en este equipo y los recambios que se ficharon en su lugar, cuando han tenido la oportunidad de jugar, no han dado la talla ni por asomo. Por cierto, Morata y Mariano se hinchan de meter goles en sus respectivos equipos, supongo que alguien tendría que explicar el porqué de esta nefasta decisión de traspasarlos. La delantera que pudo ser: Cristiano, Morata, Mbappé, y no fue por no perjudicar a Benzema y no vender a Bale cuando convenía, se ha quedado en una delantera de tres al cuarto.

Está visto y comprobado que faltan delanteros como el comer, pero no para hacer bulto, sino para hacer goles. En los tres últimos encuentros disputados lejos del Bernabéu el balance ha sido negativo a más no poder: un solo gol a favor contra un equipo recién ascendido y que, para más inri, no sirvió de nada porque al final se perdió el partido. El sábado, en San Mamés, contra el peor Athletic de toda su historia, ridículo descomunal digno de las peores tardes y cero patatero. Vergonzoso, pero real como el escudo. El problema actual ya no sería quedar segundo, sino que, incluso, peligra la cuarta plaza. Lo que el año pasado terminó en plena luna de miel con la afición y este año empezó con la consecución de dos títulos importantes, puede terminar, si no se remedia pronto y no tiene pinta de que esto ocurra, como el rosario de la aurora, es decir: “a cops de fanalet”.

ÁRBITROS: De mal en peor. La semana pasada, contra el Valencia, gol legal culé que no subió al marcador. El mismo árbitro, tres días después para continuar la fiesta, partido de Copa del Rey entre el Español y el Tenerife, concedió un penalti a favor del equipo local metro y medio fuera del área. Por supuesto, el equipo isleño salió gravemente perjudicado. El nombre del colegiado es Ignacio Iglesias Villanueva, lo digo por si alguien está interesado en anotar la matrícula. El sábado, nuevamente, le anularon un gol legal al Barça por fuera de juego de Suárez a todas luces inexistente. Horas más tarde, en el partido Athletic-Real Madrid, Mateu Lahoz perjudicó gravemente a los blancos al no aplicar la ley de la ventaja en una falta escalofriante, era más roja que amarilla, que recibió Modric cuando Cristiano y Benzema enfilaban solos la portería rival con la posibilidad de hacer un dos para uno y anotar el gol. Además, no terminó aquí la cosa. El Athletic: veinte faltas y solamente dos amarillas. El Madrid: trece faltas, cinco amarillas y una roja. Sergio Ramos: tres faltas, dos amarillas y una roja, justa la expulsión. Raúl García: siete faltas a cuál peor, se fue de rositas a su casa y todos tan felices, injusto totalmente.

No tengo nada en contra de Raúl García, faltaría más, entre otras cosas porque no tengo el gusto o disgusto, vaya usted a saber, de conocerle personalmente; pero jugando al fútbol es un marrullero empedernido; hace faltas sin ton ni son; está en todas las trifulcas que se organizan, estén cerca o lejos de él ya que le da exactamente igual la distancia en la que ocurren, repito en todas y, además, saca de quicio con artimañas a todos sus rivales que intentan marcarle. Que este señor, con todo este currículum vitae que posee, termine la mayoría de los partidos sin que le enseñen ninguna tarjeta amarilla o roja, tanto me da, es para hacérselo mirar. Demostrado queda que el arbitraje español está en plena fase terminal.

“Aquest procés arbitral” parece que no da más de sí, pero, esto es lo que hay, por lo tanto: “Hasta luego, Lucas” la semana que viene más de lo mismo.

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