El problema en el balearismo es más grave de lo previsto, ya que ni siquiera se reconoce el problema


El primer paso para resolver un problema, es reconocer que se tiene un problema. Algunos piensan que dan miedo a los catalanistas, mientras estos se descojonan contando sus doblones de oro de las suculentas subvenciones.




Los ciudadanos, que siente que su identidad es la balear, andan muy preocupados por el nivel de imposición del catalán a todos los niveles, el adoctrinamiento en las aulas y la falta de oposición que encuentran los partidos radicales que dominan nuestras instituciones, ya que incluso llegan a votar leyes de memoria Histórica que permiten obviar los crímenes de una parte de los contendientes en la Guerra Civil.

Miles de ciudadanos se ven obligados a realizar cursos de catalán para poder optar a un puesto de trabajo en las administraciones públicas, otros trabajadores cualificados se ven obligados a abandonar nuestras islas por las imposiciones lingüísticas, además, tenemos que sufrir un alcalde, que fue uno de los candidatos menos votados de las pasadas elecciones, realizando declaraciones en las que afirma que “queremos una ciudad republicana”, pero claro, el balearismo da miedo y pánico a los catalanistas. ¡Joder! que tristemente me hace gracia hasta a mi.

El balearismo ha entrado en parada cardiorrespiratoria y evidentemente necesita tratamiento urgente. Algunos parecen pensar que organizar una cena anual y otorgar un premio “es la leche”, cuando el adversario se encuentra en su momento más álgido y será tremendamente complicado extirpar de las aulas a los adoctrinadores.

Aquí, algunos con un buen sueldo, piensan que han descubierto la penicilina por haber salido en la prensa nacional, lo cual simplemente implica tener buenos contactos, pero no se dan cuenta que no tienen el respaldo de la gente, cuestión que debería ser la más importante. Eso, seguramente por la extrema juventud, ha provocado que hayan quedado obnubilados y se crean los Masters del Universo “sin mi no hay balearismo” parecen afirmar a sus hermanos.

Ahora que hablamos de hermanos, no me gustaría despedirme sin comentar la última dimisión producida en Menorca, ya que dicha persona que ha abandonado la lucha por el rumbo de los acontecimientos “temo por las represalias de los hermanos, yo vivo en la misma isla que ellos y se como se las gastan” un claro aviso a navegantes, para saber con qué tipo de personas estamos tratando.

 

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Publicado en Opinión.

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